Se asume que cuando estamos en un clima más cálido el requerimiento de aire acondicionado es forzosamente mayor. Si profundizamos en los factores en los que la temperatura ambiente influye en la capacidad del aire acondicionado y en la carga térmica de los edificios, podremos diferenciar lo que es realidad de lo que es sensación.
Nuestra empresa trabaja en dos países, Guatemala y Nicaragua. En Ciudad Guatemala la temperatura ambiente llega a 30°C en los días más calientes. Uno o dos días del año llega a 35°C. En Managua las temperaturas entre los 38°C y los 42°C pueden considerarse cotidianas. Las humedades relativas son similares y en ambos se puede comer chicharrones de primera.
La temperatura ambiente afecta primordialmente 2 aspectos:
– A mayor temperatura ambiente, mayor es la conducción de calor a través de las paredes, techo y las infiltraciones por las puertas.
– A mayor temperatura ambiente, disminuye la capacidad de las máquinas de aire acondicionado y de los sistemas de refrigeración.
La carga térmica define la capacidad de la unidad de acondicionamiento que necesitamos implementar para dar comodidad en un espacio. La cantidad de calor que entra en el edificio será mayor cuando la temperatura ambiente sea más alta. También el aire que se infiltra cada vez que se abren y cierran puertas influye sobre esta carga.
Sin embargo, no toda la carga térmica proviene de la conducción por el perímetro del edificio o por la infiltración de aire. La carga por radiación (ventanas), el número de gente y los equipos que hay en el interior son lo más significativo, entonces ¿qué es realidad y que es sensación?

Digamos que una oficina de 150m² en Guatemala, con 26 personas, iluminación promedio, 26 computadores y dos UPS puede ser enfriada con una unidad de 7.5 toneladas térmicas. Dado que el nivel de ocupación es bajo o medio, la carga por conducción en infiltraciones sí es significativa, así que la decisión de acondicionar esta misma oficina en Managua con una unidad de 10 toneladas será una realidad.
Si esta misma oficina tuviese la carga interna de un Call Center, es decir 80 personas, 80 computadoras y una docena de UP eses, la carga térmica por conducción e infiltraciones no será significativa y la capacidad requerida tanto en Guatemala como en Managua, será muy parecida. Si se toma la decisión de asumir una carga térmica mayor en Managua, se estará cayendo en un posible error de sensación.
La temperatura ambiente sí disminuye la capacidad de los aireas acondicionados y esta sí es una realidad que debe tomarse en cuenta.
Veamos lo que ocurre con una unidad de paquete Lennox de 7.5 toneladas térmicas en ambas ciudades:
| Parámetro | Guatemala | Managua | Diferencia |
| Temp ambiente *bs | 30°C | 41°C | 11°C |
| Temp *bh retorno unidad | 19°C | 19°C | – |
| Caudal de Aire | 3,000pcm* | 3,000pcm* | – |
| Capacidad en esas condiciones | 95,217 Btu/hr | 89,300 Btu/hr | + 6.20% en Guatemala |
| Consumo eléctrico | 6.61 KW | 8.13 KW | +23% en Managua |
| Capacidad por Consumo | 14,404 Btuh/KW | 10,984 Btuh/KW | +23.7% en Guatemala |
bs=Bulbo seco
bh=Bulbo húmedo
pcm= piés cúbicos de aire por minuto
La forma en la que el clima afecta el funcionamiento de las unidades sí es una realidad contundente. El uso de aire acondicionado en Managua será 23% más caro en términos de KW. A esto hay que añadir que el rendimiento de la unidad baja en un 6.20% por lo que deberá operar por más tiempo aumentando así los KW-hora que subirán aún más la factura eléctrica.
La carga térmica del edificio es una realidad menos relevante cuando se trata de espacios con ocupaciones altas y podríamos decir que se vuelve más una sensación, similar a cuando comemos chicharrones en Managua.
En el mercado de La Villa en Guatemala, los chicharrones están exquisitos, aún calientes y difíciles de resistir. Eso sí, se tiene una sensación pueblerina y sin sofisticación. Se sienten pesados y que están grasosos. En cambio, en Managua, servidos en un Vigorón, entre vegetales y tubérculos de colores frescos, fríos y radiantes de luz, la ingesta de esta piel de cerdo frita es una experiencia sibarita, elevada y casi gourmet.
Así pues, de este artículo podemos concluir lo siguiente:
– La carga térmica puede ser sensación. El aumento de carga térmica en un edificio por el clima caliente es una realidad para lugares de ocupación promedio o baja. En el caso de ocupaciones más densas, sigue siendo real pero llega a un punto de ser una sensación ya que la diferencia en el total puede ser insignificante.
– Desempeño: El clima lo golpea fuerte. La unidad de aire acondicionado se ve afectada en forma importante en cuanto a su consumo energético y su rendimiento. Definitivamente una unidad de aire acondicionado en Managua, para un espacio igual a otro en Guatemala, será mucho más cara de operar y deberá ser mayor si la carga térmica interna es baja o media.
– Tanto en Managua como en Guatemala, los chicharrones están buenísimos. Nos duele igual cuando se terminan y ya no hay más. Y sépase también que aunque en Managua estén envueltos en esa aura de frescura, en ambas ciudades los chicharrones engordan igual.
